domingo, febrero 27, 2011

weird love

Ahí estaba, sentada en el Café de los Espejos viendo cómo se saludaban dos amigos. El abrazo, el apretón, la forma de mirarse, cómo cada uno espera más que un simple contacto.

Se percibe el nerviosismo, ella busca su pelo...a él todo le parece bien.
No tienen 15 años, ni 30 tampoco, rondan los 50 y desprenden ¡tanta vitalidad! esa complicidad que sólo dan los años y que convierten a una persona normal en alguien tremendamente interesante...

No puedo evitar observarles como haría Buñuel, une voyeur, sus gestos, sus miradas, sus posturas, incluso escuchar sus temas de conversación.

Están exultantes, pero por alguna razón veo soledad en sus ojos, siento que se buscan porque saben que a pesar de su edad (si es que eso importa...), su cuerpo sigue sintiendo, su estómago sigue albergando animalillos y su corazón sigue funcionando.

Hablan de temas más profundos, de la situación actual, literatura, familia y cuanto más los miro, más me reconozco y descubro...que ¡la amistad y el amor no tiene edad!

No hay barrera temporal,
no se deja de sentir, de emocionar,
¡todo, está por llegar!
Nuevos amigos,
nuevos amores, nuevos amantes, nuevas experiencias, en definitiva...
NUEVAS VIDAS


besines mil