Petit déjeuner
Es un domingo más, como cualquier otro, donde la rutina sigue marcando mis mañanas: persiana sin bajar, un sol despertador entrando por la ventana y mi cuerpo con pocas ganas de dormir y muchas de empezar a disfrutar.
Hoy, he desayunado sola. He ido al café Gijón, anónima, con un montón de sentimientos y emociones por todo lo vivido últimamente. Con la cabeza repleta de "quiero hacer" y no "tengo que hacer" y no he podido evitar echarle de menos.
Mientras leía mi país, he sentido la nostalgia de los desayunos con él, de nuestros desayunos juntos. Me he permitido volver a sentir los recuerdos y revivir las ganas de compartir un momento del día tan especial, donde decides que va a ser un buen día.
Revivir la emoción de buscar para sorprender, para hacer disfrutar a tu camarada y donde tratas de abrirle tu estómago mientras hueles el café.
Recordé los saludos, los dos besos, el sentir que le has echado de menos, pero ya estáis ahí... Sentí la sensación de aprovechar los minutos, de querer decirlo todo y no saber qué decir, de escuchar y mirar a los ojos, de guardar todo.
Y tener la sensación de estar triste porque sabes que se acaba y tendremos que esperar una semana más o puede que dos para volver a hacer nuestro un rincón de Madrid y sorprendernos.
Sir William, nos hemos olvidado pero, ¡ya va siendo hora de reencontrarnos!
besines mil


2 Comments:
Sir William? Esther, lLos niños también tienen un amigo invisible...
Oye, ¡que es muy amigo y muy visible!
un respeto a la creación literaria, babyboy :)
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