microviaje BCN
Momentos especiales.
Nunca sabes cómo llegan, pero son inolvidables. Regresar a la Barcelona de mi infancia, a sus calles, sus rincones, sus parques... recorrerlo sola, con la única compañía que mis pensamientos hace que mi mente no pare de pensar y sobre todo de recordar.
Tengo tantos recuerdos en esta ciudad, mi primer chino, la Llesca (un restaurante genial de Gracia), los paseos con mi tio, la llegada de mis primos, Gracia, y con el paso de los años, la culminación del trabajo bien hecho.
Y volví, de forma inesperada para sólo disfrutar. Lo mejor, re-descrubir la Ciudadela, convertirla en mi siesta, mi pulmón, con un gran sol. Al llegar, me puse a vagabundear con la intención de buscar los sitios donde fotos de cuando tenía 7 años y en vez de eso, me he encontrado con una jam session de claquet, trompeta y cajón. Fue realmente precioso.

Un paisaje, un momento de película donde el sol deslumbraba y mis oídos estaban totalmente abandonados a la música. No sé si eran profesionales, pero a mí me hicieron sentir muy especial, con cada uno de sus pasos, sus acordes, sus toques, convirtieron mi siesta en un recuerdo precioso.
Fue un día esclarecedor, cautivador y sorprendente.
Las cosas que hice fueron hiladas y sin planear y eso sienta...tan bien!
Escribiría mil cosas, sensaciones, agradecimientos por día tan andarin y especial que ha despertado todos mis recuerdos relacionados con esta ciudad.
No puedo pedir más, aquí, allá, en ninguna parte...
besines mil.


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