sábado, enero 22, 2011

microviajes




Mañana emprendo un nuevo microviaje.

Ha sido inesperado y se ha convertido en deseado desde el minuto 1. Llevo toda la tarde pensando en el paseo de mañana por Barcelona, en el momento terraza con un buen café y un libro, en esa sensación tan especial de sentirte foránea en una ciudad, en el reencuentro con las calles del Borne, de Gracia... con el viaje hasta llegar allí.


Y es que pensar en el viaje en tren me pone los pelos de punta. Siempre me pasa, no importa que el trayecto sea para un viaje de trabajo o de ocio, el tren tiene la capacidad de despertar en mí todas las emociones que el día a día me niega. Y, de repente, me encuentro mirando sin mirar por la ventana con ganas de llorar, emocionada y sin ninguna razón.

Y es que, el tren es como un paréntesis espacio-tiempo donde todo se para y mi cabeza no deja de pensar, inventar, imaginar e incluso crear a la misma velocidad que abandono mi ciudad y me voy hacia un destino nuevo.

Por eso, mañana con mi mejor sonrisa, cogeré el AVE para irme a BCN con la misma ilusión que otras veces, con mi País, mi libro y mi ipod para disfrutar de ese paréntesis tan especial y con un paquete de pañuelos, por si esta vez no puedo aguantarme y se me saltan las lágrimas sin saber por qué.

besines mil.