TORUN, POLONIA, 27.09.08
Casi han pasado dos semanas y todavía no he contado mis andanzas por las ciudades del norte de Polonia... y ahora se me juntan los viajes y no sé por dónde empezar, así que ahí voy.
Por fin, después de casi un mes, me reuní con mis chicas de Wroclaw para ir a Torun y Poznan, dos ciudades situadas en el norte de Polonia que recorrimos en un fin de semana.
Como yo estaba más cerca, el viernes llegué a Torun antes que ellas y tras una semana bastante agobiada con el trabajo, disfruté de tres tranquilas horas de soledad en una nueva ciudad, donde nadie me miraba, donde yo miraba con ojos de niño, de descubrimiento y que iba anocheciendo a cada paso que daba.
Torun, que es una ciudad amurallada, con un precioso río y un puente con las mejores vistas que he disfrutado en Polonia, me estaban esperando para recapacitar y esperar a las chicas que llegaban más tarde.
Una vez que se unió el grupo, nos bajamos en la parada equivocada (yo que soy una listilla...) dimos una breve vuelta por la ciudad, me puse al día con todas las novedades del grupo (nunca pensé que fueran tantas y tan malas!!) y nos fuimos a dormir...con los cuatro desconocidos que compartían habitación con nosotras seis...sí, 10 personas oliendo a choto en la misma habitación, amplia, pero la misma habitación...
El sábado se pasó volando, recorrimos toda la ciudad, no es muy grande. Copérnico nos acompañó todo el día, por si no lo sabíais, él nació aquí y la ciudad lo utiliza mucho como reclamo turístico. Torun es una pequeña ciudad, con un casco viejo dividido en dos, la parte nueva y la vieja, todo empedrado y con encanto y con un Rynek antiguo que merece la pena visitar.
Además tiene un castillo totalmente derruido, del que sólo quedan unas cuantas piedras y la imaginación que tú puedas echar al lugar, por suerte, coincidimos con una feria medieval y le dio un poco más de brillo a la tarde.
Pero lo mejor de todo...fue el postre. Como todos los fines de semana, comimos en una lechería, así se llaman así a unos lugares donde sirven comida casera, barata, donde no hay baños y la gente no pasa mucho tiempo, pero que son muy baratos y se come muy bien. así que nosotras después de comer...nos dirigimos a una tetería que habíamos descubierto justo enfrente de la catedral y disfrutamos de dos horas geniales charlando con unos riquísimos cafés latte y unas tartas...
Visitamos las iglesia, la catedral, cada una de las puertas de la ciudad amurallada, la muralla, los graneros, la casa de copérnico, el rynek...y alguno varias veces y tras la continua caminata...
maletas en mano, obligué a mis compis a que recorrieran el camino a la estación andando, para poder divisar las vistas del puente por la noche donde la ciudad amurallada, el castillo, sus puertas, las torres se convierten en una ciudad distinta, luminosa, especial.
después...Torun Glowny nos estaba esperando para vivir una aventura más en la PKP, pero eso...será en próximos posts
besines mil


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